Houston es esta semana el centro de la conversación energética mundial. Hasta el miércoles 16 de septiembre, la ciudad acoge las reuniones del G20 sobre energía, con delegaciones de las mayores economías del planeta, entre ellas China, India, Japón y Alemania, además de grandes productores como Canadá y Arabia Saudita.
La cita ocurre en medio de la guerra lanzada por la administración de Donald Trump contra Irán, un conflicto que ha sacudido los mercados energéticos internacionales.
Venezuela, invitada sin ser miembro
El elemento más llamativo del encuentro no es un país del G20, sino uno que no lo integra. Venezuela fue incorporada como invitada especial por la administración estadounidense, según confirmó la Casa Blanca.
La delegación venezolana está encabezada por la ministra de Hidrocarburos, Paola Henao, acompañada por Jovanny Martínez, vicepresidente ejecutivo de PDVSA. Participan en reuniones bilaterales, actividades paralelas y conversaciones con la industria, pero no en las sesiones ministeriales oficiales, que son a puerta cerrada.
Para Henao es al menos su tercera visita a Houston este año, dentro del esfuerzo de Caracas por atraer inversión extranjera al sector petrolero.
Qué espera Washington
Jarrod Agen, asesor de Trump en materia energética y director ejecutivo del Consejo Nacional de Dominio Energético de la Casa Blanca, dijo a CNBC que espera que Venezuela firme nuevos acuerdos con la industria petrolera estadounidense antes del cierre de las reuniones. No precisó qué empresas ni bajo qué condiciones.
Según Agen, esa es una de las razones por las que Trump quería una delegación venezolana numerosa en Houston: para que se reuniera con la industria y con los secretarios del gabinete.
El secretario del Interior, Doug Burgum, planteó el objetivo de fondo: Estados Unidos busca desplazar parte del peso geopolítico del petróleo desde Medio Oriente hacia el continente americano.
Por qué Houston y no otra ciudad
Houston concentra algunas de las principales compañías petroleras y de servicios energéticos del mundo. Burgum lo resumió señalando que las refinerías de la costa del Golfo fueron construidas para procesar crudo venezolano.
Ese es el punto técnico que explica todo lo demás: el crudo venezolano es pesado, y la infraestructura de refinación del sur de Texas está diseñada para ese tipo de petróleo.
Qué significa para los hispanos en Texas
Houston está a tres horas de Austin y es el corazón industrial del estado. Lo que se firme esta semana tiene efectos concretos sobre el empleo en refinerías, servicios petroleros, transporte y construcción, sectores donde la mano de obra hispana es mayoritaria en el Golfo de Texas.
Y tiene una dimensión personal para la comunidad venezolana del estado, que sigue con atención cada movimiento entre Washington y Caracas.
Seguiremos informando sobre los acuerdos que se concreten.
Fuentes: EFE, CNBC, Infobae, El Nacional, La Opinión, El Diario.
