Fredericksburg | HispanosATX

A unos 115 kilómetros al oeste de Austin, hora y media por la carretera 290, hay un pueblo donde el letrero de bienvenida está en alemán, las tiendas tienen nombres alemanes y la gente camina por la calle principal con una copa de vino en la mano.

Se llama Fredericksburg y es una de las escapadas de fin de semana favoritas de quienes viven en Austin y San Antonio.

Por qué hay un pueblo alemán en el centro de Texas

Fredericksburg fue fundado en 1846 por un grupo de inmigrantes alemanes que llegaron a Estados Unidos con la idea de formar algo propio. Para organizar aquella colonización se creó la Sociedad para la Protección de los Inmigrantes Alemanes en Texas.

Se calcula que más de diez mil familias alemanas se asentaron en Texas a mediados del siglo XIX. Hoy viven unas doce mil personas en Fredericksburg, de varias nacionalidades.

Para quienes venimos de otro país, esta historia resulta familiar: gente que cruzó un océano buscando una vida mejor, que mantuvo su idioma y sus fiestas, y que con el tiempo se volvió parte del paisaje de Texas sin dejar de ser lo que era. Doscientos años después, el pueblo sigue celebrando de dónde viene.

Main Street, el corazón del pueblo

El centro histórico son unas cuarenta cuadras a ambos lados de Main Street, con los edificios originales restaurados. Boutiques, galerías de arte, tiendas de antigüedades, panaderías, biergartens y restaurantes.

Se recorre caminando en una tarde. Esa es buena parte de su encanto: no hay que manejar de un sitio a otro.

Qué ver

National Museum of the Pacific War

La atracción principal del pueblo. Está dedicado a la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico y al almirante Chester W. Nimitz, nacido aquí. El museo ocupa un edificio con forma de barco de vapor, donde estaba el antiguo hotel de su abuelo, y se extiende sobre unas 2.4 hectáreas.

Pioneer Museum

Cuenta la historia de los colonos alemanes de la región: cómo vivían, qué construyeron y cómo se adaptaron a Texas.

Enchanted Rock

Una enorme cúpula de granito rosa a las afueras del pueblo. Se sube caminando y desde arriba se ve todo el Hill Country. Es además uno de los mejores lugares de Texas para ver estrellas, porque tiene de los cielos más oscuros del estado. Conviene reservar entrada en línea, sobre todo en fin de semana.

Luckenbach

Un pueblito diminuto a pocos minutos, con tienda general, bar y salón de baile. Música en vivo bajo los árboles y espíritu del viejo Texas. Hay quien va a Fredericksburg solo por esto.

Lyndon B. Johnson State and National Historical Parks

El rancho del presidente Johnson, conocido como la Casa Blanca de Texas, está en la zona y se puede visitar.

Vino, duraznos y cerveza

Fredericksburg es el centro de la ruta del vino de la 290, con más de 75 bodegas reconocidas en la zona. Es una de las regiones vinícolas más importantes de Estados Unidos fuera de California.

El condado de Gillespie es también famoso por sus duraznos. En temporada, los puestos de carretera venden fruta recién cosechada, y hay huertos donde puedes recogerla tú mismo junto con moras y fresas.

Y en la comida manda lo alemán con acento texano: salchichas, chucrut, puré de papa y, por supuesto, barbacoa.

Las fiestas

El pueblo celebra sus raíces con eventos durante todo el año. El más conocido es el Oktoberfest, con música polka, comida tradicional y cerveza, que atrae visitantes de todo el país. En diciembre, la Navidad en Fredericksburg es otro de sus momentos fuertes.

Cómo llegar desde Austin

Desde Austin: unos 115 kilómetros por la US-290 oeste, alrededor de una hora y media.

Desde San Antonio: unos 120 kilómetros por la I-10 oeste y la US-87 norte, cerca de una hora y cuarenta minutos.

Hace falta carro. No hay transporte público que llegue hasta allá.

Consejos prácticos

Ve entre semana si puedes. Los sábados Main Street se llena y estacionar cuesta trabajo.

Reserva Enchanted Rock con anticipación. El parque cierra cuando alcanza su capacidad, y se llena temprano en fin de semana.

Si vas a catar vino, organiza quién maneja. La ruta de la 290 tiene bodegas cada pocos kilómetros y la carretera es de dos carriles.

Un día basta para Main Street y un museo. Si quieres sumar Enchanted Rock y bodegas, quédate a dormir.

Confirma horarios antes de salir. Es un pueblo pequeño y muchos negocios cierran temprano o descansan entre semana.


Fuentes: Visit The USA, Expedia, La Nación, adn40, Complot Magazine, El Mañana.

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